lunes, 23 de marzo de 2015

COPPELIA- FUNCION DEL 22 MARZO

Casi siempre que veo el BNS, y en particular hoy mientras veía embelesado el desfile de las bailarinas con sus vestidos azules en la escena final y la solista bailando una música de ensueño ( ahora para  colmo con orquesta en vivo ¡!) me pregunto si los montevideanos en general y los aficionados al ballet en particular somos totalmente conscientes del milagro inusual que estamos presenciando : la edificación en esta pequeña gran ciudad de América que no tiene millones de habitantes ni presupuestos fantásticos a  disposición, ladrillo a ladrillo de una Compania de Ballet de nivel internacional, donde cada temporada, cada puesta nueva es un paso en la dirección cierta.
Hay errores en el camino ¿? Yo no lo sé pero probablemente sí porque ninguna empresa humana es perfecta . A lo largo de mi convivencia con los integrantes del elenco y con sus familiares y amigos he podido ver en el rostro de algunos la aparición de frustraciones por no recibir el trato que esperaban o porque alguien ha sido contemplado de una manera sentida por ellos como más justa. En general  los bailarines  ( digo esto abarcando a los dos géneros  tal como se habla en idioma español correcto ) no hablan. No se quejan.No dicen lo que piensan. Hay que saber leer sus rostros y tener el oído muy atento para lo que dicen sus amigos y sus familias, que son una presencia constante, especialmente cuando se trata de jóvenes que han venido de los países vecinos ( y tengo la suerte de hablar muy bien el portugués y entender todo lo que se dice en ese idioma ). Cuanto de esas frustraciones es una mala evaluación que el artista ha hecho de si mismo y que la realidad le desmiente y cuanto es un error de apreciación de quienes tienen a su cargo el deber de evaluarlos es imposible saber porque habría que saber tanto como los que están haciendo el trabajo y yo realmente estoy muy lejos  de ello.
El hecho es que a la Compañía se la ve cada vez más solida y más integrada , que los conjuntos son cada vez homogéneos y más técnicos y que el elenco mantiene su característica diferencial de siempre actuar, siempre hacer que hasta el último integrante de una línea sea un personaje dotado de individualidad.
La función de hoy fue apoteótica. No hubo ninguno de los accidentes que se produjeron en la difícil escena final del tercer acto en las dos últimas representaciones y todo salió impecable.
Riccetto y Erni reiteraron sus bellísimas y muy eficaces composiciones, ambos un placer de ver  y con una creciente confianza del uno con el otro que nace del tiempo de bailar juntos.
Lo mismo puede decirse de Carvalho y Manzo en el pas de deux del primer acto y de  Fleita y Queiroz en sus dos solos finales.
Toda la escena final con su ritmo en crescendo volvió a ser impactante con un gran trabajo del grupo de 6 bailarines escogidos para el solo final con el protagonista.

Párrafo aparte merece la gran composición de DANIEL GALARRAGA  como Dr.Coppelius, un trabajo que fue mucho más que una caricatura penetrando hondo  en la peculiar sensibilidad del alquimista con una magistral escena final del segundo acto donde pone en evidencia todo su dolor ante la destrucción de sus ilusiones. Uno de los grandes momentos de la tarde.

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